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Caribe
El sonido de la naturaleza
Manténgase alerta. Entre ramas y hojas, Tortuguero esconde a miles de llamativos animales. Mantenga los ojos bien abiertos y pídale a su guía que le señale los puntos más interesantes para la observación de vida silvestre.
Tortuguero, en la parte norte de Limón, vibra a un ritmo diferente pero igualmente vivo.
No hay ni contaminación ni bulla, sólo se escucha el sonido del agua que corre, acompañado por los cantos de tucanes, aricaris, jacanas, lapas verdes y más de 300 especies de pájaros. Once hábitats diferentes son el hogar de 60 especies de anfibios, más de 100 tipos de reptiles y 60 variedades de mamíferos.
Manatíes, jaguares y monos se pasean cual dueños del bosque, especialmente alrededor de los canales, donde cocodrilos, iguanas gigantes y caimanes disfrutan tranquilamente del sol. Tortugas baula y verde prefieren relajarse en las playas de arena color café, donde también, siguiendo una costumbre milenaria, depositan sus huevos.
Las diminutas tortugas bebé nacen unos días después, ante los ojos de afortunados visitantes que se acercan durante las arribadas - de junio a octubre para las tortugas verdes, y de febrero a julio para las baulas-. Si desea presenciar este milagroso acontecimiento, asegúrese de tener un acompañante oficial y mantener la distancia, ya que la ley costarricense se toma muy en serio la protección de los recursos naturales y especies en peligro de extinción.
La mejor forma de conocer Tortuguero a fondo es tomando una panga por sus arterias principales: los canales. A lo largo de 33 kilómetros, los cauces corren paralelos al mar, entre el bosque tropical costero y pantano. Si puede, contrate un guía experimentado de la zona, así podrá apreciar también esos secretos de la naturaleza que se ocultan bajo las sombras.
Buenas vibraciones
En el sur, los lugareños y turistas parecen desconocer el significado de la palabra estrés. Hipnotizados por la atmósfera mística, muchos europeos y estadounidenses llegaron a Puerto Viejo años atrás y nunca se fueron. La apacible comunidad costera se convirtió así en un centro multicultural donde conviven rastafarians, surfistas, hippies, campesinos, indígenas y turistas.
Todos ellos se olvidaron de horas y relojes y se guían únicamente por el sol: pasan los días en la playa y las noches de fiesta.
La playa de Puerto Viejo combina arena blanca y negra con olas de hasta seis metros generadas por tormentas en mar abierto. El famoso oleaje es conocido como “Salsa Brava”, y ha sido descrito por muchas revistas y documentales de surf como uno de los retos más emocionantes en toda la región.
Si no está listo para probar suerte sobre las grandes olas, cerca de Puerto Viejo encontrará Punta Cocles, que ofrece un oleaje menos agresivo que es ideal para principiantes. Si sólo desea refrescarse en las aguas del Caribe, playa Negra le ofrece las condiciones ideales.
Cultura nativa
La población indígena de Costa Rica es escasa y se encuentra ubicada en diferentes puntos del país, sin embargo, una de las comunidades mejor organizadas habita precisamente en el Caribe, y les encanta recibir visitantes. La Reserva Keköldi es el hogar de más de 200 indios Bribrí y Cabécar, descendientes directos de los primeros habitantes costarricenses.
Las nuevas generaciones indígenas viven en armonía con la naturaleza y tienen como vocación la protección del medio ambiente. Como parte de sus esfuerzos de autosuficiencia, ellos ahora abren las puertas al turismo rural, con el fin de enseñarle al mundo que sí es posible coexistir con la naturaleza sin dañarla.
Los paseos a la Reserva Keköldi incluyen caminatas por el bosque, visitas a las refrescantes cataratas y el tour de la Granja de Conservación de la Iguana Verde. Sin embargo, su visita no estará completa sin antes sentarse a la mesa de una familia Keköldi, quienes le invitan a sus casas para un almuerzo tradicional, preparado con ingredientes orgánicos cosechados en la reserva.
Al estilo caribeño
Los Maleku, descendientes de los indios Chibcha, habitan en la zona de Los Guatuzos. A pesar de que el número de tribus ha disminuido considerablemente, su cultura se mantiene intacta gracias a la fuerte defensa de sus valores y del idioma autóctono.
Las iniciativas de turismo rural en Limón le invitan a ser parte de esta cultura única de raíces indígenas, africanas, francesas, caribeñas y costarricenses.
Diferentes grupos de la región le brindan un vistazo a un estilo de vida que se mantiene inalterado a pesar de la modernización. La Asociación Estibrawpa, por ejemplo, fue fundada por un grupo de mujeres de Talamanca que ven el turismo rural como una forma de proteger su legado y a la vez educar al mundo. Los tours personalizados se hacen en grupos de dos y le llevan por la comunidad y entorno natural, pero también le cuentan sus más antiguos secretos. Los lugareños han estado haciendo chocolate por miles de años y ahora usted puede descubrir cómo la fruta del cacao se convierte en ese manjar tan gustado. También le enseñarán cómo hojas de palmeras se convierten en el techo de sus hogares indígenas.
El turismo rural va más allá en Casa Calateas, donde el medio ambiente, la comunidad y la agricultura forman parte de la atracción. Las visitas guiadas le llevan a través del bosque lluvioso y a las casas de campesinos locales, quienes comparten sus historias de vida con los turistas mientras se toman un cafecito.
La Asociación Andar Eco-finca, Asociación de Turismo y Producción Orgánica y la Asociación de Guías de Manzanillo agrupan a los expertos en tradiciones, cultura y medio ambiente de la comunidad. Ellos conocen la región como la palma de sus manos, incluyendo los mejores senderos y los escondites de los animales más interesantes. Los tours en la región también son conocidos por ser muy económicos.
No se vaya de Costa Rica sin ir a...
Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo. Las más de 9,300 hectáreas del Refugio Nacional de Vida Silvestre se mantienen aún vírgenes, resguardando también una de las playas más bonitas del país.
Puerto Vargas. Usted juraría que está caminando en medio de un denso bosque tropical hasta que la vegetación se abre y... ¡hay una playa! Puerto Vargas es una combinación de ambos mundos, donde las mesas de picnic se ocultan bajo la sombra de un gran almendro, a unos cuantos metros del mar.
Barra del Colorado. Este parque nacional es muy similar a Tortuguero, sin embargo hay mucho que hacer además de observar la naturaleza. Los aficionados a la pesca deportiva lo llaman el paraíso escondido porque hay ríos, quebradas y lagos llenos de peces por doquier. Barra del Colorado ofrece también las mejores condiciones del país para la pesca estilo “fly-fishing”, “casting” or “trolling”. Mar adentro, el área que rodea el parque es conocida por la pesca deportiva de atunes de categoría mundial, wahoo y pez vela.
Cahuita. Más de 240 hectáreas de arrecife coralino son sólo una de las muchas razones para visitar el Parque Nacional Cahuita. Más de 500 especies de coloridos peces habitan entre las algas y los distintos tipos de coral, creando un escenario de primera clase para el buceo. En tierra firme, las palmeras y cálida arena reciben a los turistas, así como a tres especies diferentes de tortugas marinas que desovan allí todos los años.
Como nunca lo imaginó.
Limón se mantiene como un paraíso sin descubrir. Su belleza es indómita y mezcla la exuberante naturaleza con las cálidas aguas del mar Caribe.
El Caribe en Costa Rica es mucho más que playa. La costa se extiende por más de 200 kilómetros, integrando el entorno tropical, los densos bosques lluviosos y los canales rebosantes de vida silvestre. Este variado ambiente natural es el contexto donde diferentes culturas convergen para formar una sola identidad limonense.
La provincia caribeña se divide en dos universos diferentes: el Caribe norte, donde las “pangas” (lanchas rústicas) son el principal medio de transporte por los apacibles canales; y el Caribe sur, donde la población de monos es mayor que la humana y la vida se mueve al ritmo del reggae.
En medio de todo se encuentra Puerto Limón, una comunidad costera donde la esencia de mar hace que el correr diario sea insignificante. Hay suficientes bares, discotecas y atracciones culturales para mantenerlo ocupado, después de todo, es la cuna de la cultura afrocostarricense.
Octubre es el mejor momento para visitar Puerto Limón, pues sus habitantes pierden el control y se tiran a las calles en su tradicional carnaval. Variedades inimaginables de tambores llevan el ritmo que siguen atentamente adolescentes de pequeñas cinturas y atrevidos movimientos, quienes visten coloridos atuendos llenos de plumas y escarcha.
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